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Salud digestiva

Enfermedad inflamatoria intestinal: comprender Crohn y colitis ulcerosa para cuidarte mejor

Qué ocurre en la enfermedad inflamatoria intestinal, cómo cambia el cuidado entre un brote y la remisión y qué papel tiene la alimentación para recuperar fuerza y confianza.

Sección
Nutrición & Healthspan
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Dos esquemas intestinales: a la izquierda, zonas separadas de afectación en Crohn; a la derecha, afectación continua desde el recto en colitis ulcerosa.
Izquierda: ejemplo de afectación en Crohn. Derecha: ejemplo de colitis ulcerosa. El terracota señala las zonas representadas como afectadas. Son esquemas orientativos: la localización y la extensión varían entre personas.

Cuando el intestino necesita algo más que aliviar molestias

Tener que localizar un baño antes de salir, sentir cansancio aunque hayas descansado o empezar a tener miedo a comer puede cambiar mucho el día a día. Cuando aparece un diagnóstico de enfermedad inflamatoria intestinal (EII), entender qué ocurre ayuda a tomar decisiones con más tranquilidad.

La EII engloba enfermedades crónicas en las que una respuesta alterada del sistema inmunitario produce inflamación en el aparato digestivo. Aquí nos centramos en dos de sus principales formas: la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. En su aparición intervienen factores genéticos, inmunitarios, ambientales y relacionados con la microbiota. No se explica por una comida concreta ni es culpa de quien la padece.

Crohn y colitis ulcerosa: qué tienen en común y qué cambia

La enfermedad de Crohn puede afectar a cualquier tramo del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano. Es frecuente que afecte al final del intestino delgado y al colon. Puede haber zonas afectadas separadas por otras conservadas, y la inflamación puede comprometer capas profundas de la pared intestinal.

La colitis ulcerosa afecta al intestino grueso: comienza habitualmente en el recto y puede extenderse de forma continua por el colon. La inflamación se sitúa principalmente en su revestimiento interno, la mucosa.

Ambas pueden acompañarse de diarrea, dolor, urgencia para ir al baño, cansancio o pérdida de peso. En la colitis ulcerosa es frecuente encontrar sangre en las deposiciones. También pueden aparecer manifestaciones fuera del intestino, por ejemplo en las articulaciones. No todas las personas presentan los mismos síntomas ni necesitan el mismo tratamiento.

Brote y remisión: el objetivo es recuperar estabilidad

Un brote es un periodo de actividad de la enfermedad. La remisión es una etapa de control en la que se busca mantener el bienestar y controlar la inflamación. El tratamiento puede permitir periodos prolongados de estabilidad; vivir con EII no significa encontrarse mal continuamente.

Encontrarte mejor y controlar la inflamación son objetivos relacionados, pero no idénticos. El equipo de Digestivo interpreta los síntomas junto con pruebas de sangre, heces —como la calprotectina cuando está indicada—, endoscopia o imagen. Una molestia aislada no demuestra un brote, y sentirse bien no sustituye los controles acordados.

Los medicamentos se eligen según el tipo, la localización y la actividad de la enfermedad. En algunas situaciones también se necesita cirugía. Mantener el seguimiento y la pauta prescrita, incluso cuando mejoras, forma parte del cuidado.

Durante un brote: adaptar la comida y proteger tu nutrición

Si hay diarrea, dolor o poco apetito, comer puede costar. La prioridad es controlar la actividad de la enfermedad y cubrir tus necesidades de líquidos, energía y proteínas. Reducir cada vez más la comida puede aumentar la debilidad y dificultar la recuperación.

Según tu situación, puede resultar más cómodo cambiar la preparación: una verdura bien cocida y triturada en lugar de cruda, o una ración más pequeña si una comida abundante resulta difícil. La textura y la cantidad se ajustan con el profesional; no hace falta convertir todos los alimentos en prohibiciones. Si existe un estrechamiento intestinal, esa adaptación necesita una pauta específica.

Por ejemplo, si encajan con tu pauta y tolerancia, un pescado o un huevo con patata cocida pueden ayudar a construir una comida sencilla. Son posibilidades, no un menú para todos los brotes. Si no logras comer suficiente o estás perdiendo peso, coméntalo pronto: puede hacer falta apoyo nutricional.

En remisión: volver a una alimentación amplia

Cuando la enfermedad está controlada, el objetivo suele ser recuperar variedad y una alimentación suficiente, adaptada a tus circunstancias. Un patrón mediterráneo ofrece una base útil para la salud general: verduras, frutas, legumbres, cereales, aceite de oliva, pescado y otras fuentes de proteína, en las formas y cantidades que puedas tolerar.

No hay una lista universal de alimentos prohibidos para todas las personas con EII. El gluten o la lactosa no se retiran automáticamente: se valora si existe una razón concreta. Una restricción útil en un momento puede dejar de ser necesaria después.

En algunas personas persisten gases, hinchazón o síntomas parecidos a los del intestino irritable aun con la inflamación controlada. Tras valorarlo, puede plantearse una estrategia baja en FODMAP con reintroducción. Su finalidad en ese contexto es aliviar esos síntomas; no sustituye el tratamiento de la inflamación.

Recuperar fuerza y confianza también cuenta

El seguimiento nutricional revisa lo que puedes comer, la evolución del peso y la fuerza, y posibles carencias, como hierro, vitamina B12 o vitamina D, según el caso. Un peso aparentemente normal no descarta un problema nutricional. Los suplementos se eligen cuando hacen falta, con una indicación concreta.

La urgencia, el cansancio y la incertidumbre pueden afectar al trabajo, las relaciones o las ganas de salir. Merece la pena contarlo en consulta. Preparar una salida con margen, acordar ajustes en el trabajo o pedir apoyo psicológico cuando lo necesitas son maneras de recuperar autonomía, sin atribuir la enfermedad a los nervios.

Para tu próxima revisión puedes llevar tres preguntas: ¿cómo está la actividad de mi enfermedad?, ¿estoy cubriendo mis necesidades nutricionales?, ¿qué alimentos o preparaciones puedo recuperar ahora? Son preguntas más útiles que buscar una dieta cada vez más estricta.

Fuentes para ampliar

Documentación consultada

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